Prólogo

La evolución de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), desde la generalización de Internet, evidencian una auténtica revolución social. Internet no solo permite acceder fácilmente al conocimiento, también nos permite producirlo colaborativamente, en comunidad, de forma distribuida y con carácter universal.

La revolución social permite y comporta nuevos valores, que encuentran en la red el ecosistema ideal. Compartición, reutilización, empoderamiento, colaboración o transparencia son algunos de ellos. Realmente, estamos ante un cambio cultural en el que todos somos parte implicada y al que todos deberemos adaptarnos.

Dentro de este nuevo ecosistema emergente, el software libre y de código abierto (FOSS – Free and Open Source Software) encuentra las condiciones ideales para desarrollarse rápidamente y alcanza la madurez. Sin que no hayamos dado cuenta, el FOSS ha llegado a nosotros: en nuestro teléfono móvil, dándonos servicios en la nube o como motor de los servidores que posibilitan la web.

Más allá, el FOSS se va estableciendo como una base sólida para construir desarrollos, sea cual sea el ámbito de aplicación: blogs, enseñanza, gestores de contenido… cualquiera.

Grandes repositorios en línea nos permiten acceder al código abierto, y nos invitan a reutilizar, modificar, mejorar, adaptar e instalar proyectos existentes aportados por grandes comunidades universales de usuarios. Sorprendentemente, gran parte de ese código lo aportan corporaciones empresariales y gobiernos y administraciones de todo el mundo.

Realmente, el ecosistema FOSS se ha evidenciado como una ingente fuente de riqueza donde empresas pequeñas y grandes encuentran la base de sus desarrollos, donde las administraciones tienen acceso a herramientas y conocimientos consolidados de otras administraciones, y donde startups encuentran el código necesario sobre el que continuar el proceso de creación de valor innovador. Un código en el que estudiantes de todo el mundo pueden basar el aprendizaje o en el que estados, regiones y comunidades pueden fundamentar la infraestructura TIC sin las dependencias económicas, tecnológicas y de conocimiento que a menudo implica el uso de software privativo.

Es el momento de entender el nuevo escenario tecnológico y social derivado de este proceso. Es el momento de entender los beneficios y las nuevas posibilidades que trabajar con software libre y de código abierto nos da como sociedad. Es el momento de que nuestras administraciones se den cuenta del enorme potencial y las ventajas de trabajar sobre la base del FOSS, porque tal y como veréis leyendo esta recopilación de conocimiento, sus valores intrínsecos (reutilizar, colaborar, transparencia, comunidad, etc.) son los mismos que definimos/perseguimos para la sociedad libre que queremos y los mismos que trabajamos cuando aplicamos políticas de gobierno abierto.

Realmente, ¡cuando escogemos una herramienta, escogemos una filosofía!

Xarxa d'Innovació Pública