23. ¿Por qué NO deberíamos pedir a nuestros alumnos que nos presenten los trabajos en un documento Word?

"Cuando pedimos a nuestros alumnos un formato concreto (p.e. Word) para entregarnos los trabajos, los obligamos indirectamente a adoptar las mismas herramientas que nosotros. Puede que indirectamente estemos fomentando la piratería."
"Cuando elegimos una herramienta, elegimos una filosofía. Es por este motivo que las escuelas debemos optar por el software libre y los estándares abiertos."
"Cuando trabajamos con software propietario nos puede pasar que en el futuro nos resulte imposible recuperar la información. Hay que garantizar la preservación digital."

Los profesores, cuando pedimos que nos presenten un trabajo, a menudo damos mucha importancia al contenido y a la forma, pero ¿cuántas veces nos hemos parado a pensar cual es el mejor formato? Seguro que consideramos que es tan obvio que no hace falta ni planteárnoslo: en Word.

Pero, como profesores, debemos analizar todos los aspectos. Desde el qué, el cómo, al currículum oculto que transmitimos a nuestros alumnos. E, incluso, plantearnos qué implica pedir un Word a los alumnos.

Lo primero que debemos recordar es que, cuando pedimos un Word, de alguna forma también estamos pidiendo un procesador de textos concreto. Esto da como resultado tres inconvenientes: el efecto “lock in”, la falta de interoperabilidad y la falta de preservación digital.

El efecto “lock in” sería el momento en que escogemos una opción concreta y obligamos indirectamente a los alumnos a adoptar las mismas herramientas que nosotros. Si los alumnos no la tienen, los obligamos a comprar una herramienta para presentar un documento. O, incluso peor, indirectamente podemos provocar que algunos alumnos utilicen software “pirata”. En este caso, como profesores, debemos tener mucho cuidado, especialmente en mostrar cómo utilizar las herramientas de manera legal.

Una de las palabras clave actualmente es interoperabilidad, es decir, la posibilidad de compartir, independientemente de los programas que usemos para crear. Aquí encontramos el segundo inconveniente del Word: es muy probable que la persona que quiera abrir el documento y verlo en las mismas condiciones en que se creó necesite el mismo programa o, incluso, la misma versión. Con el paso del tiempo, además, lo que puede pasar es que resulte imposible recuperar parte de la información. Es decir, nos encontramos con el tercer aspecto negativo de utilizar Word: la preservación digital.

Por todo lo expuesto anteriormente vemos que, cuando escogemos una herramienta, detrás hay toda una filosofía relacionada con el software y el formato del documento.

En el mundo actual uno de los valores es la posibilidad de estar conectado y poder compartir información. Vemos que la forma en que guardemos esta información es clave, ya que nos tiene que permitir compartirla de nuevo y a la vez acceder al cabo de un tiempo. ¡El formato del documento, por tanto, también es clave!

Para poder superar estos inconvenientes debemos decantarnos por estándares abiertos y software libre como el “LibreOffice”. Debemos ir más allá del simple consumo tecnológico y que los alumnos puedan escoger la herramienta con la que trabajarán. De esta forma hacemos que puedan compartir, difundir, reutilizar y recuperar la información, y para esto, hace falta interoperabilidad. Hace falta un modelo abierto, en beneficio de todos.

Esta es la razón por la que las escuelas debemos optar por software libre y estándares abiertos. Es la idea que queremos transmitir a los futuros ciudadanos. Que puedan defender sus derechos en una sociedad cada vez más dependiente de la información digital, que no queden ligados como usuarios, y que su información no quede en manos de los cambios de versiones de las corporaciones multinacionales.

Además, como comunidad lingüística, el ritmo de las grandes empresas es lento y cuesta mucho que ofrezcan software en catalán. En cambio, el software libre tiene detrás un gran comunidad de traductores, con la que, incluso, podemos colaborar. Esto supone que en las escuelas pueda haber una “normalidad” lingüística en cuanto al software.

Para acabar, vemos que actualmente Internet se ha basado en estándares abiertos que permiten el acceso independientemente del sistema operativo. En este caso tenemos un punto de inflexión: Moodle, que funciona como entorno virtual de aprendizaje dentro de nuestro departamento. Moodle es software libre, utiliza estándares abiertos, en catalán y permite la interoperabilidad. Es, pues, otra buena herramienta para pedir los trabajos a nuestros alumnos, evitando el Word.

 

Manel-Jaume Sales Carda

@manelsales. Maestro de primaria e infantil y licenciado en Estudios de Asia Oriental. Trabaja en la escuela Sant Salvador de Tarragona, en el aula de acogida, donde también realiza la tarea de coordinador TIC del centro. Escribe en blogs de software libre y de educación. También es formador en cursos TIC y TAC del Departament d’Ensenyament