11. El software libre en la Administración pública

"La Administración debe ser capaz de asimilar el software libre como una manera de ser más eficiente y no de ahorrar dinero en licencias."
"Que la Administración pública interiorice la forma de hacer del software libre no sólo implica que se convierta consumidora, sino también que sea productora."

Los ciudadanos tenemos a menudo una percepción crítica de cómo la administración gestiona los recursos públicos. En el caso concreto de los sistemas de información, ¿las cosas se podrían hacer mejor?

Gran parte del software que se utiliza en los ordenadores de los empleados públicos se ha desarrollado fuera de nuestro país. Los importes que abonamos por las licencias de estas soluciones acostumbran a acabar en manos de multinacionales que a menudo disfrutan de situaciones privilegiadas que les permiten pagar pocos impuestos en nuestro país…

Visto así, tal vez sí que lo podríamos hacer mejor ¿no? Pero, la respuesta a este “hacerlo mejor” ¿pasa por una apuesta por el software libre en la administración pública?

En mi opinión puede ser siempre que se garanticen, como mínimo, los dos aspectos siguientes: por una parte, que las empresas locales del sector de las TIC tengan la capacidad de ofrecer sus servicios alrededor de este software libre y que, por tanto, la apuesta dinamice este sector de la economía; y, por otra parte, que la administración sea capaz de asimilar el software libre como una manera de ser más eficiente y no de ahorrar dinero en licencias.

Fijémonos que los dos puntos son clave: el primero porque la Administración es uno de los principales consumidores del sector de las TIC y la sitúa como un motor económico; el segundo porque es una muy buena forma de obtener más provecho de los recursos públicos.

Más provecho de los recursos públicos con el software libre

A pesar que desde fuera esto pueda parecer sorprendente, solo una pequeña parte del gasto en sistemas de información se destina al pago de las licencias. El gran volumen del gasto se destina al desarrollo y mantenimiento de aplicaciones hechas a medida. Por tanto, a pesar que la adopción de soluciones estándar de software libre podría suponer un ahorro económico a medio plazo, seguramente este ahorro no será espectacular.

Pero, ¿hay tanta diferencia entre las Administraciones públicas del mundo como para que cada una de ellas desarrolle unas aplicaciones a medida que acaben prestando unos servicios muy parecidos?

En algunos casos sí que son diferentes, especialmente en cuanto a sus dimensiones, a aspectos lingüísticos, culturales y reglamentarios, pero esto pasa igual en el sector privado y hay soluciones estándar que dan respuesta a las diversas necesidades en un contexto global. Seguro que desde el sector público se podrían aportar soluciones lo suficientemente flexibles para que las puedan aprovechar, e incluso mejorar, las otras administraciones.

De esta forma, que la administración pública interiorice la forma de hacer del software libre no solo implica que se convierta en consumidora, sino también que sea productora. Por lo tanto, no es únicamente una cuestión de licencia, aunque ésta a menudo facilita las cosas, sino de plantearnos des del principio los sistemas de información con el requerimiento de la reutilización y el conjunto de las administraciones públicas como una comunidad que colabora en su desarrollo.

En definitiva, se trata de que todos –ciudadanos, funcionarios, políticos, empresarios…- entendamos que cualquier obra que produzca la administración –sea o no software- es de todos y para todos, porque la hemos pagado entre todos. En este sentido, sería bueno que nos acostumbrásemos a medir el éxito de estas obras por la reutilización que se derive.

 

Francesc Rambla

@frambla es ingeniero técnico de telecomunicaciones. Ha trabajado más de veinte años como consultor en el ámbito de las tecnologías de la información y la comunicación, actividades que ha compaginado con la docencia. Desde el año 2005, trabaja en la Generalitat de Catalunya en proyectos de impulso del software libre y es profesor colaborador del máster oficial de software libre de la UOC.