2. El proceso de empoderamiento de la tecnología

"Trabajar en software libre nos da la oportunidad de ampliar el abanico de gente que estará interesada en el mismo proyecto"
"Compartir nos permite extender y aprovechar el trabajo que ha hecho gente con necesidades similares ahorrándonos hacerla de nuevo"
"En el software libre, si cualquier aspecto no nos sirve como debería hacerlo, se puede cambiar."
"Es fundamental que tomemos las riendas de las tecnologías que empujan la sociedad y las pongamos al servicio de las personas"

Un aspecto fundamental para entender el software libre es la universalidad que transpira. En general, estamos acostumbrados a colaborar con grupos muy locales de personas, pero a menudo trabajar con software libre nos da la oportunidad de ampliar el abanico de personas que estará interesada en un mismo proyecto.

Podría parecer anecdótico, pero es fundamental para entender cómo iniciativas de procedencia humilde pueden competir con grandes empresas multimillonarias. En el fondo es simple: compartir nos permite extender y aprovechar el trabajo que han hecho personas con necesidades similares y ahorrarnos hacerlo de nuevo, de manera que se crea un ciclo de reutilización del esfuerzo.

Desde esta perspectiva, experimentamos un efecto que podría parecer contradictorio. Desde una globalización absoluta, donde podemos encontrar equipos formado por personas de todo el mundo (en KDE tenemos un equipo formado por un neozelandés, un argentino, una norteamericana y un barcelonés) nos encontramos que acabamos nutriéndonos de los puntos de vista, experiencias y sensibilidades diversas. En última instancia, el software libre creado en comunidad es la puesta en común de las necesidades que cada contribuidor ha detectado en su propia experiencia, aplicada a la construcción de productos universales.

La contrapartida de esta globalización y el hecho que nos asegura la viabilidad del software libre es que sea abierto. Esto tiene diferentes implicaciones, pero quiero concentrarme en una que es principal: si cualquier aspecto no te sirve como debería hacerlo, se puede cambiar. Este detalle ha permitido históricamente que se puedan ofrecer soluciones orientadas a colectivos muy diversos, en ocasiones fuera de los focos económicos tradicionales, con costes muy bajos.

Se debe entender que al hablar de libertad de modificar el código abierto, no esperamos que cada uno de nosotros debamos dedicarnos a cambiar todos los programas. No obstante, no cuesta mucho percibir el problema que comporta basar nuestra sociedad en un software que no tenga este don. No estaremos únicamente circunscribiendo nuestra creación a ciertos productos, sino que estaremos disminuyendo nuestra capacidad de crear y compartir siempre que nosotros no seamos el cliente principal del producto.

Es fundamental que cojamos las riendas a las tecnologías que empujan la sociedad en el día a día y que las pongamos al servicio de las personas. Por un lado, se debe dar al ciudadano la posibilidad de crear y mejorar las herramientas que utiliza. Se ha de entender que no se trata solo de desarrollo sino de ingeniería, diseño gráfico, traducciones, etc. Por otra parte queremos, como sociedad, tener las mejores herramientas de creación, distribución y consumición de contenidos y la única manera de conseguirlas es pudiéndolas mejorar y adaptar a las necesidades y especificidades de cada uno para, finalmente, hacerlas nuestras.

La buena noticia es que no estamos solos en esta situación. Como decíamos antes, es un proceso por el que estamos pasando a nivel global. Hay quien está más avanzado en el proceso y quien no lo está tanto, pero queda claro que hay muchos intereses en común y que debemos trabajar juntos. Tenemos que apoderarnos de la tecnología, entenderla y hacerla nuestra, y lo tenemos que hacer como sociedad. Estamos hablando de tecnologías que tratan temas tan importantes como la comunicación y la gestión de nuestros datos y, por tanto, influirán en nuestra creación y, en última instancia, en nuestro crecimiento como sociedad.

ALEIX POL I GONZÁLEZ

Aleix Pol i González lleva colaborando con KDE desde 2007. Empezó a trabajar en desarrollo de software en el área de educación de KDE y en KDevelop. Es el presidente de KDE España desde 2012, una organización hermana de KDE e.V, así como uno de sus miembros fundadores. Aleix forma parte de la junta directiva de KDE e.V desde 2014. En su trabajo diario, forma parte de BlueSystems donde trabaja con otras partes de la comunidad incluyendo Plasma y Qt.
aleix@kde.org